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Los jardines japoneses
y el diseño de los mismos han intrigado y estimulado a los visitantes
occidentales desde que los primeros navegantes ibéricos pusieron
un pié en estas tierras. El arte japonés del diseño
de jardines data de alrededor de 1300 años. Los paisajes secos
de inspiración Zen gozan sin duda de una justa fama, pero no son
los únicos ni los primeros: mucho antes de su aparición,
ya existía en Japón una estética jardinera perfectamente
desarrollada. El Zen no haría más que añadir nuevas
dimensiones estéticas.
Los jardines de los siglos VI y VII incorporaron estanques, puentes y
linternas de inspiración china o coreana, así como la noción
budista de que el centro del cosmos estaba en el monte Sumeru. En los
jardines, el agua es un elemento más de la composición,
y se la incorpora de maneras muy diversas. En algunos casos, un arroyo
desviado de su curso, sugerirá un desfiladero de montaña,
mientras que un islote de pinos en una laguna, puede ser una evocación
de Matsushima o algún otro paraje de excepcional belleza. En otros,
el sonido del agua que gotea en una vieja vasija de piedra, proporciona
un efecto de sedante frescura. Así, los palacios imperiales y las
residencias de la nobleza Heian, se erigían frente a lagunas con
paisajes montañosos "transplantados" en donde los emperadores
y cortesanos apreciaban el espectáculo que ofrecía el correr
del agua arroyo abajo.

Durante el período Kamakura, también los guerreros provinciales,
además de los monjes y nobles, comienzan a interesarse en la construcción
de jardines. La primera obra crítica de la jardinería japonesa,
el Sakuteiki (Ensayo acerca de la construcción de jardines) de
Tachibana Toshitsuna, fue escrita a principios del período Kamakura
(1185-1333). El Sakuteiki está basado en una gran cantidad de experiencias
prácticas en la jardinería paisajística. Es el escrito
más antiguo en el que se explica cómo proyectar un jardín,
a pesar de que la jardinería paisajística ya fuera practicada
anteriormente en Roma y China. De la lectura detenida del Sakuteiki, se
desprende que los japoneses habían dominado los principios de la
jardinería paisajística, desarrollando su propio estilo
creando estanques, y pequeños islotes para representar el mar y
las islas, así como montículos para representar las montañas.
Tachibana nos cuenta que las "islas" en el "estanque",
deberían simular un paisaje brumoso - cada isla debería
ser asimétrica, con perfiles distorsionados-. Prestaba mucha atención
a las orillas. La frontera entre el agua y la tierra debía hacerse
con pequeñas piedras representando una playa de arena. La línea
de la costa debería mantener una apariencia bien acabada incluso
cuando el nivel del agua subiera o bajara ligeramente.
Asimismo nos repite varias veces que hay que colocar las cosas "en
su sitio apropiado". Cuando colocamos algunas rocas, primero tenemos
que poner cuidadosamente una de ellas y después situar la siguiente
"justo en su lugar". Con ello se crea una tensión estética
entre las rocas, Este principio fundamental ha sido seguido desde entonces
por los diseñadores japoneses de jardines.

Años más tarde, el principio de la tensión artística
fue utilizado en los accesos empedrados (roji) que conducen a las casas
de té. En su búsqueda de tranquilidad, los jardines japoneses
orientaron las rocas en forma horizontal, a diferencia de lo que se practicaba
en los jardines de China.
El estilo de la jardinería japonesa, no ha permanecido estático.
Se han ido introduciendo con el tiempo nuevos estilos, El jardín
ideal del siglo XI, fue tomado de escenas del Yamato-e (antiguo estilo
de pintura japonesa), muy de moda en aquellos tiempos. Reproducidas de
forma tridimensionales. En la imitación de este estilo pictórico,
se colocaban, especialmente en grupos, rocas características, simbolizando
las montañas que se elevan sobre espacios de arena blanca, que
a su vez simbolizaban el océano. A este estilo se lo llama Karesansui
(paisaje árido), y se convirtió en el ideal durante el período
Miromachi (siglos XIV y XV). Este estilo fue adoptado fundamentalmente
por los templos Zen, dado que expresa la austeridad Zen tan buscada en
esos momentos.
Por esa época se introdujo el té en Japón procedente
de China, en el siglo XIII. Posteriormente, en el siglo XV la ceremonia
del Té se había desarrollado como un rito característico
japonés. Este ritual ejerció una gran influencia sobre los
diseñadores de jardines. Los maestros del té ordenaban las
piedras de manera artística y práctica para que los que
se acercaban a la casa de té no pisotearan el musgo, En cuanto
a la iluminación de estos accesos durante las ceremonias celebradas
al anochecer, utilizaban el mismo tipo de linternas de piedra que se ven
en los monasterios y los templos, Estas linternas se hicieron rápidamente
populares en los jardines, y hoy en día se los considera un elemento
tradicional del jardín japonés.

A diferencia de los jardines en Europa, en los jardines japoneses no se
favorecía la poda. Esta se desarrolló en Japón alrededor
del siglo XIV, pero nunca fue utilizada para conseguir siluetas imaginativas
como en Europa, pero si para conseguir un cierto equilibrio geométrico.
Durante siglos. Los japoneses han proyectado escenas de jardín
utilizando los principios de "Shakkei" (escenario prestado).
Se consideran las vistas distantes a la hora de diseñar los jardines,
y se los utiliza como parte del efecto global. Al igual que las técnicas
de poda, las técnicas de "Shakkei" se expandieron con
rapidez en Japón, y se siguen utilizando frecuentemente en la actualidad.
Hemos visto como los jardines japoneses han ido cambiando con el tiempo.
Pero las prácticas antiguas nunca han sido abandonadas con la introducción
de otras nuevas, Los nuevos estilos se añaden y complementan a
los anteriores estilos que permanecen, en un proceso también común
en los cambios de toda la cultura japonesa.
Incluso cuando algunos jardineros del siglo XIV comenzaron a utilizar
rocas y arena para crear "paisajes áridos", las viejas
técnicas del Sakuteiki, utilizando vegetación, agua y rocas,
permanecían constituyendo la norma. Unido a esta norma se encontraba
un nuevo estilo de ordenación de rocas inspirado en la imaginería
de las pinturas a tinta. El Sakuteiki nos habla de organizar las rocas
de tal manera que parezcan "un grupo de perros dormitando" o
"un gripo de temerosos jabalís corriendo en diferentes direcciones".
Técnicas post-Sakuteiki recomiendan que las rocas simulen despeñaderos
de montañas. Esta fue una de las deas añadidas al viejo
orden. Es más, es necesario recordar que los mejores jardines japoneses
no han incorporado simplemente nuevos elementos, sino que han seleccionado
cuidadosamente sólo aquellos elementos que se adaptan a la verdadera
naturaleza del conjunto, En este sentido, no se trata de un proceso de
adicción, sino de substracción, de moderación en
la imaginación y refinamiento en la composición.

Casi todos los estilos de jardines que se desarrollaron a partir del Sakutiki
de Tachibana, en el siglo XI, aún pueden ser contemplados en Kyoto
o sen sus cercanías, y no han sufrido grandes cambios desde hace
siglos. También en este aspecto Japón se encuentra en una
posición única en el mundo.
Fuentes. Revista Nipona.
Texto: Yokoyama Tadashi.
Japón. El Emperio del Sol Naciente. Collcutt, Jansen y Kumakura.
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